Ricardo Zofío Vidal falleció a los 81 años. Aunque
era Profesor Consulto en la Universidad de Luján, tuvo mucho menos reconocimiento
institucional que el merecido, debido a su extremo perfil bajo. Ricardo siempre
trataba de pasar desapercibido para las instituciones, quizás una huella que le
dejó la dictadura. Pero era todo lo opuesto cuando entraba al aula; allí brillaba.
Su pasión era enseñar. Para él, transmitir conocimientos, ayudar a pensar, era
su militancia.
De una erudición formidable, su conocimiento
solo era comparable con su generosidad. Ricardo siempre estaba presente ante
una necesidad, su solidaridad era tan inclaudidable como sus principios. Siempre
estaba en todas las marchas por causas justas, incluso cuando su salud
flaqueaba un poco.
Tuve la inmensa fortuna de dar mis primeros
pasos en la enseñanza con él. Tenía la rara habilidad de hacer que uno advirtiera
su propia ignorancia sin incomodar, era su forma elegante de enseñarnos a
quienes nos iniciábamos en este arte.
Creo que los mejores reconocimientos fueron de
sus alumnos. No debe haber nadie a quien sus clases le hayan pasado
desapercibidas. Con un enorme vuelo intelectual, resonaban en diferentes
niveles, según el conocimiento previo que uno tuviera, pero para todos eran
útiles.
Conociéndolo tanto, cuando Inés Izaguirre me
pidió que siguiera con la materia que ella había fundado, “Modo de producción capitalista:
El capital”, no dudé en convocarlo, porque dudo que haya habido alguien más
conocedor de esa obra que él. Pero, sabiendo que no le gustaba que su nombre
figurara al tope en ningún espacio, le dije que viniera como profesor invitado
(ya estaba jubilado), y que organizara el esquema expositivo. Siempre aclaré en
esos cursos (habrá quien lo recuerde) que el mayor experto era él, aunque
estuviera mi nombre al frente. En su momento había sido convocado para colaborar
en la edición de las MEGA (edición completa de Marx y Engels), a lo que
desistió con una sonrisa porque si de algo rehuía, era de los laureles.
Hombre de imposible reemplazo, esta época lo
necesitaba, aunque no lo merecía.



